El bióxido de carbono después de alrededor de un siglo sigue siendo una de las mejores soluciones para protección contra incendio. Los sistemas de CO2 brindan protección automática o manual. Aunque no es un concepto nuevo, su versatilidad y beneficios únicos lo han tenido en alta demanda.
El bióxido de carbono se almacena a alta presión en cilindros no mayores a 120 lb., de gran calibre. En aplicaciones donde se requieren grandes cantidades de agente o que se cubren varios riesgos, se puede utilizar un cilindro a baja presión con temperatura controlada, con mayor capacidad, y válvulas seccionadoras.
Se trata de sistemas de ingeniería. Solo las empresas entrenadas o certificadas con el respectivo fabricante son quienes pueden hacer los diseños, instalación, servicio y mantenimiento de estos sistemas, de acuerdo con la norma de versión más reciente.
El sistema puede actuar por un equipo de detección y control para que opere de forma automática, además de poder contar con dispositivos de actuación manual local y remota.
Mínimo 34%, y aumenta conforme al combustible y condiciones de fuego de profundidad.
Clase A superficial, Clase B líquidos y gases, y Clase C